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Islamic Banking

Historia del Islamic Banking

Basado en valores en gran parte inéditos para el mundo financiero occidental, el sistema económico concebido por el Islam se orienta en su conjunto hacia la justicia social sin inhibir la empresa individual, en la medida en que ésta no dañe la colectividad ni se convierta en autodestructiva para el individuo

Historia del Islamic Banking | © MyMedina s.r.l.

A pesar de que recientemente los bancos islámicos han crecido notablemente, hasta el momento representan un volumen muy limitado respecto a todo el sistema bancario mundial. Esto confirma la extraordinaria potencialidad de crecimiento de un sistema que presenta matices objetivamente más equitativos para las partes que normalmente resultan ser más débiles en las finanzas occidentales (baste pensar a quien pide un préstamo o un crédito) y por eso muestra un aspecto más que inédito en las posibles reglas de la política económica a considerar como alternativa a las conocidas en los países occidentales; también y sobre todo a la luz de la profunda crisis que se está manifestando ya desde fines de 2008, mucho más grave de lo que gran parte de los economistas acreditados habría previsto.

Quizás es también por este motivo que diferentes institutos occidentales se están abriendo al Islamic Banking y están surgiendo de nuevo en países de cultura no musulmana, que deciden basarse en el sistema islámico: en el momento de dificultad aumenta la disponibilidad para descubrir alternativas, cuando las propias certezas vacilan. Los bancos éticos representan en este sentido quizás el ejemplo más claro del arraigo de un sistema de valores en este ámbito, en contraposición a las llamadas “leyes del mercado” y al tristemente conocido y discutible paradigma de la economía política de índole utilitarista, base del capitalismo, según el cual el objetivo principal de toda operación comercial debe ser obtener el máximo resultado con el menor esfuerzo.   

¿Pero cuáles son los valores en que se basa el desarrollo del Islamic Banking? Su principio básico es la prohibición de la Riba ("usura" o "intereses"), que se fundamenta en conceptos de simple moralidad y buen sentido, como gran parte de las religiones. También al lector no musulmán estos principios resultan universales: la usura está prohibida tanto en el Viejo como en el Nuevo Testamento de la Biblia; además, Shakespeare y muchos grandes de la literatura se han declarado contra la crueldad de estas prácticas. Con el paso del tiempo otros escritores han manifestado su completa aversión hacia la usura (por ejemplo Dickens hablaba difusamente de la distribución equitativa de la riqueza y del derecho fundamental del ser humano al trabajo: ambos fundamentosdel Islamic Banking) hasta los tiempos modernos, cuando los sistemas bancarios han puesto en práctica, en forma estructurada, aquello que constituye la esencia de la fe religiosa, aplicándola al mundo de las finanzas.  

En la Edad Media muchos países musulmanes practicaban las finanzas basadas en los principios islámicos, con resultados que estimulaban fuertemente el comercio y las actividades relacionadas con éste: desde España hasta los Balcanes, los mercaderes islámicos se convirtieron en indispensables intermediarios comerciales. Diferentes estudiosos consideran que precisamente
tras el fuerte desarrollo de las finanzas islámicas durante el largo período de la Edad Media, muchos de sus conceptos, técnicas e instrumentos fueron adoptados más tarde por parte de hombres de negocios y financieros europeos.

Durante la época de oro del Islam se desarrollaron las primeras formas de protocapitalismo y de mercados libres en los califatos, en los cuales surgió entre el siglo VIII y el siglo XII una primera forma de economía de mercado y de sistema mercantil. Algunos estudiosos la consideran una forma de Capitalismo Islámico. Gracias al constante crecimiento de la circulación de divisas (el dinero) y a su valor, elevado y estable al propio tiempo, así como a la integración de áreas monetarias anteriormente independientes, se desarrolló una fuerte economía monetaria.

En las primeras formas de Islamic Banking se afirmaron numerosos conceptos y técnicas de innovación, como por ejemplo, los títulos de pago, las primeras formas de partnership (mufawada), las primeras formas de capital (al-mal), la acumulación de capitales, (nama al-mal), los cheques bancarios, el pagaré, el trust, las empresas de reciente creación, las cuentas corrientes, los préstamos y las cesiones. En el mundo islámico medieval existían además empresas organizadas similares a las sociedades e independientes del Estado, junto a la institución de agencias (entiéndanse como oficinas de representación), que partió justamente en aquella época. Muchos de estos principios de un capitalismo incipiente fueron adoptados posteriormente en la Europa medieval a partir del siglo XIII.

En la clásica jurisprudencia islámica la Riba era el “valor añadido sin contraparte” o “aseguraba equivalencia al valor verdadero”. Además, “el valor numérico era in material”.  

De todos modos, si bien es cierto que desde hace varios siglos hasta nuestros días todo el mundo islámico basa sus propias relaciones de negocios en los principios de la Ley Islámica, el Islamic Banking, en el sentido de una institución bancaria propiamente dicha, ha surgido visto la luz en la segunda mitad del siglo XX. Este moderno renacer del Islamic Banking maduró en ocasión de los festejos mundiales por el XV siglo del Calendario Islámico (Hijrs) en 1976. También otro importante
fenómeno tuvo lugar en aquella época: los recursos financieros de muchos países musulmanes derivados principalmente de la producción del petróleo experimentaron un extraordinario incremento gracias a la racionalización de las tarifas del oro negro, que hasta ese instante habían estado bajo el control de las corporaciones extranjeras. Fueron estos acontecimientos los que llevaron a los musulmanes a esforzarse para que sus vidas se estructuraran en armonía con la ética y la filosofía
del Islam
. La ausencia de valores éticos en los demás sistemas financieros llevó no sólo a los musulmanes sino también a otros pueblos a buscarlos en sus relaciones financieras y comerciales.